Una de las experiencias mas dolorosas en las relaciones de pareja son las rupturas
A veces, están plagadas de desencuentros, tracción, decepción, largas relaciones desgastadas, distancia, desamor, dependencia, violencia en sus múltiples facetas y un largo etc que tod@s alguna vez hemos vivido.
Otras al contrario, son amores que pudieron ser pero que no lograron prosperar por circunstancias personales o de contexto y esto también duele en lo más profundo del corazón.
Cuando una relación termina… toca descubrir quienes éramos en la relación y después… quienes somos ahora sin la relación.
El primer paso es, como en todo duelo, enfrentar el dolor de perder
No solo a la persona en si, también a lo que esta significaba en nuestra vida
Sueños no cumplidos, futuro imaginado, compañía, intimidad, platicas, risas, situaciones compartidas, presencia…
Surgen emociones intensas como una tristeza profunda, ira por lo que no pudo ser o no pudo continuar o situaciones que lastimaron y que quizá permitimos.
Todo esto en conjunto con la alegría de lo bello que también sucedió y fue real, mucho o poco, ambas posibilidades… importan.
Todo coexiste en una madeja revuelta que cuesta desenredar.
Y de estas emociones surgen sentimientos que aunque menos intensos suelen ser más duraderos en el tiempo como:
Culpa de lo que hice o no hice,
frustración por lo que no floreció como yo lo imaginaba
e incluso que nos esforzamos en construir juntos o en soledad,
creyendo que el otro estaba en la misma dirección y la desilusión de que no era tal.
Todo cabe en el proceso de duelo, distintas perspectivas, distintas situaciones y todas… entrañan un dolor intenso y lacerante que parece que no tiene fin
Los relatos anteriores en este blog ( «Rota» y «El enojo en el proceso de duelo») evocan esas emociones tan presentes a lo largo del proceso: Tristeza profunda, dolor lacerante y enojo.
Y después… podemos identificar sentimientos: frustración, rabia, impotencia, añoranza y soledad o desolación, entre otras … que quedan ante la perdida del contacto que antes estaba y que de pronto ya no existe.
Escribir… es una gran herramienta en el proceso de sanación, dejar en el papel nuestras vivencias ayuda a expresar sin filtro lo que sentimos, que es sacar… literalmente… de nuestro sistema, toda esa emocionalidad y ese dolor que nos carcome por dentro.
Tal vez no sea suficiente con un solo escrito o una sola carta, habrá qué escribir las que sean necesarias para poder desgastar la emoción y que no se nos quede atorada en el cuerpo.
Sentir y expresar todo eso en su totalidad, es el primer paso para sanar.
A través de acompañar a varias personas en ese proceso de separación y de acompañarme a mí en el recorrido doloroso de perder al ser amado…
He aprendido que una de las situaciones mas devastadoras del duelo es tratar de entender mentalmente, que paso para poder darle un sentido al dolor que se experimenta.
Y no… no es ahí donde avanzamos en el proceso … es en las oleadas de tristeza, enojo, frustración, soledad … que nos permitimos atravesar…
una por una, lento, difícil y profundamente doloroso, en donde comienza nuestro verdadero camino hacia la aceptación
La aceptación no llega mientras más entendamos, llega mientras más regresamos a nosotr@s… aunque cada paso cueste el corazón.
El duelo por separación difiere en esencia del duelo por muerte en las posibilidades
La posibilidad de que vuelva,
la posibilidad de que se arregle,
la posibilidad de que aun me ame,
la posibilidad de que podamos reparar los daños y seguir,
la posibilidad de reencontrarnos desde otro lugar en algún momento,
la posibilidad de que si me esfuerzo más… tal vez.
En la muerte ya no hay posibilidades y la pérdida es mas clara.
Por eso este tipo de duelo muchas veces suele ser mas largo y las recaídas mas constantes en la búsqueda de «esas posibilidades»
¿Quién soy yo sin esa relación hoy?
¿Quién fui en la relación que ya no puedo o no quiero ser más?
¿Quién quiero ser a partir de ahora?
Son algunas de las preguntas cuyas respuestas, están dentro de mi
Tal vez me cueste encontrarlas… pero en el camino de duelo que decido recorrer,
iré encontrándolas una por una,
no rápido, no fácil
y sí, con la certeza de que en cada una de ellas regresare un poco más a mí.
Encontrar un lugar seguro en donde poder hablar de todo esto y más,
te llevara a lograr la aceptación necesaria para continuar tu vida aún amando,
el amor no se pierde, se transforma y esa es la esperanza real de que al final… lograras seguir tu camino sin tanto dolor.
La terapia de duelo puede ser tu lugar seguro
Si estas pasando por una separación y sientes que el dolor te ahoga y no puedes avanzar en tu vida…
NO estas sol@… Yo te acompaño
Lo he vivido también y sé que acompañad@… es mejor.
Te abrazo con cariño
Dra Marcela Ortega.
Tu tanatóloga.